Trastorno por déficit de atención

Es común que los padres hagan una consulta con un terapeuta, preocupados por saber si su hijo extremadamente activo y poco concentrado, padece este trastorno. Sin embargo, podríamos preguntarnos si se trata de un nene “liero”, o de un chico muy exigido, además de una personita angustiada. A qué nos enfrentamos? Cuestiones neurológicas, psicológicas, sociales o todas a la vez?

El trastorno de atención puede ir o no acompañado de hiperactividad; en cualquiera de los casos hay que realizar la evaluación pertinente. Los síntomas que deben alertarnos para pedir la interconsulta con el neurólogo son: dificultad para atender y concentrarse a menos que la situación sea muy estructurada y con seguimiento personal, piden la repetición de consignas o instrucciones y no ejecutan actividades por largos períodos de tiempo. En este caso podremos pensar en un déficit atencional. Además, cuando están en actividad en forma continua, son excitables, les cuesta organizarse, demandan atención constante o actúan sin pensar, podemos orientarnos a la hiperactividad.
Se caracterizan por ser impulsivos, perder los útiles, no terminar las tareas y molestar a los demás tendiendo a agotarlos. Todas estas reacciones sirven para esconder sentimientos de insuficiencia y frustración por no poder controlarse, por lo cual se observa baja autoestima.
La autoestima disminuye porque encuentra dificultades en el estudio además de una relación conflictiva con pares, con sus padres y maestros. Si todos ellos lo rotulan y lo dejan ejecutar ese rol de modo rígido, fomentan un niño que tenderá a amplificar sus problemas.
En algunos casos, es necesario medicarlos, lo más conocido es la “ritalina”, y realmente puede hacerles mucho bien; de todos modos, siempre hay que tener un diagnóstico certero y realizar un tratamiento integral que incluya la terapia y entrevistas con la familia.
No se trata de medicar indiscriminadamente, a pesar de que la “pastillita mágica” es el camino más corto y fácil, siempre conviene la eficacia y la disolución del problema.

Deja tu respuesta